viernes, 21 de diciembre de 2012

James y el Melocotón Gigante




JAMES Y EL MELOCOTÓN GIGANTE
Roald Dahl (1961)

ARGUMENTO
James Henry Trotter vivía con sus odiosas tías desde que sus padres murieran en un accidente

La tía Sponge y la tía Spiker eran crueles, despiadadas con James, y lo maltrataban como a un esclavo. La horrible casa en la que vivían estaba situada en la cima de una colina árida y escarpada con unos matojos secos y un melocotonero muerto como única vegetación.

James pasaba hambre, frío y echaba de menos a sus padres pero lo peor era lo solo que se sentía. Desde que llegó alí, y ya hacía unos años, no había vuelto a jugar con otros niños ya que sus tías no le permitían salir más allá del seco jardín.

La inesperada aparición de un anciano con una bolsa llena de misterosas "cositas" verdes hará que la vida de James cambie por completo. Se embarcará en una gran aventura en compañía de sus nuevos amigos con los que viajará a bordo de un melocotón gigante con un rumbo desconocido.


OPINIÓN PERSONAL

Seguro que en más de una ocasión a lo largo de vuestra vida habéis deseado la llegada de algo o alguien que os apartase del lugar en el que estábais. Bien por tristeza, bien por dolor, bien porque ese día nos hemos levantado con el pie izquierdo, todos lo hemos soñado.
James tiene la suerte de dejar atrás su miserable vida para empezar a vivir una nueva y mejor.

Roald Dahl nos describe a un niño solitario y machacado por sus tías pero que nunca muestra rebeldía o rencor. Por el contrario, obedece y se somete a cada una de sus crueles exigencias a cambio de casi nada.

De nuevo Malos vs. Buenos en una novela infantil del autor. También aparece en este libro otro de sus recursos favoritos y más efectivos: las situaciones disparatadas y los personajes imposibles. Nos habla de un viaje en el interior de un melocotón, los hombres de las nubes, la amistad del niño con los insectos (insectos, que a su vez, son de su mismo tamaño, hablan y razonan), qué terminan haciendo cada uno de ellos...

James y el Melocotón Gigante sí es el típico cuento infantil de Roald Dahl con su inocencia, su mensaje y sus conclusiones morales. Optimismo ante la adversidad, alegría ante la desgracia.
Encontramos en la novela a los malos oprimiendo a los buenos, como ya he dicho; los buenos soportando sin hundirse y sin desesperarse; la amistad y el respeto entre seres con aspectos muy diferentes, procedencias y vidas muy distintas pero con el denominador común de una vida desdichada; el apoyo a los del entorno y la confianza en sí mismo y en los demás; la victoria del bien sobre el mal; la vida feliz que alcanzan los sufridores...
Conclusión: una novela infantil en toda regla.

Yo, desde hace años, ODIABA a James y al saltamontes, a la mariquita y a cada uno de los personajes de la historia y eso lo provocó la película de Disney.  Para mí eran James el cabezón y los bichos del melocotón pero la lectura de la novela ha hecho que cambie de opinión. Ahora James es el niño inocente que siempre debía haber sido y el saltamones, la araña, la mariquita, el ciempiés, la lombriz, la luciérnaga y el gusano de seda son sus incondicionales amigos, cada uno con su encanto y personalidad propia.

James y el Melocotón Gigante es un bonito y entretenido cuento que alguna vez hay que leer a pesar de su previsible final.

Consejo: ¡ni te acerques a la película!


Reseña de MARTA

4 comentarios:

  1. Pues este libro es de los que no tengo del autor! Creo que lo adquiriré porque pinta muy, muy bien!
    Pd: no sabía que había película!

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  2. Pues no te puede faltar en la colección. Es muy entretenido.
    La película es odiosa....

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  3. Anónimo1.3.13

    se puede decir que es bueno

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