viernes, 4 de enero de 2013

Bel Ami


BEL AMI
Guy de Maupassant (1885
)

ARGUMENTO

Bel Ami narra la ascensión de Georges Duroy, un ex suboficial que malvive en París. Cuando Duroy descubre la brecha por la que meterse para conseguir fama y dinero, no parará y destruirá, si es necesario, todo lo que se cruce en su camino: amistades, amor, empleos, prestigio... La ambición será su carta de presentación.
George Duroy, ex-suboficial del ejército francés, llega a París después de prestar servicio en Argelia durante dos años.

Sin trabajo y fuera de su humilde entorno familiar, Duroy se encuentra perdido en la gran ciudad y no sabe hacia dónde dirigir sus primeros pasos para comenzar una nueva vida alejado del ejército. Su único propósito es triunfar, ascender socialmente y vivir de un modo acomodado.

Gracias al encuentro casual con un viejo amigo empiezan a surgir nuevas oportunidades y no dudará en aprovechar cada una de ellas sin tener en cuenta lo inmorales que pudieran ser.


OPINIÓN PERSONAL

Agridulce. Ese sería un buen adjetivo para calificar Bel Ami. Lo dulce: es una novela amena, interesante, enriquecedora, adictiva, encantadora y apasionante. Lo agrio: su protagonista.

La historia de Georges Duroy, Bel Ami, es una historia cargada de aspectos tan negativos y cotidianos como la hipocresía, la envidia, la ambición desaforada o la deslealtad. Aparecen otros aspectos que también encontramos habitualmente en nuestro entorno como son las artimañas para conseguir objetivos a costa del sufrimiento ajeno, la ingenuidad de algunas mujeres, los “trepas” en los trabajos, el machismo...
Desgraciadamente, tanto estos como los anteriores nos van a acompañar a lo largo de la historia de la humanidad porque son (estoy totalmente convencida de ello) rasgos inherentes al ser humano. Todas estas “joyas” que nos caracterizan en mayor o menor medida, se encuentran en el carácter y forma de vida de Duroy.

Se trata de un personaje que se hace querer en la primera parte de la novela. Es encantador, atractivo y con ese punto justo de arrogancia que encandila a cualquiera que lo conozca, hombre o mujer. Enamora, literalmente, a las mujeres y es capaz de llevar a su terreno a los hombres.

Eran estos últimos los que estaban en las entrañas de la política, la prensa, el ejército, la justicia y todos los grandes estamentos que conformaban aquella sociedad y por lo tanto los que tomaban las grandes decisiones. No obstante, para tener acceso a esa clase social si no se provenía de una “alta cuna”, el método eran los contactos y las relaciones personales y para este asunto eran las mujeres las grandes “especialistas”. Por medio de una exquisita educación impartida al amparo de sus ricas y/o nobles familias, las mujeres de la alta sociedad de París de finales del siglo XIX eran buenas anfitrionas, estupendas en su función de relaciones públicas y grandes embajadoras de su apellido, de su clase y ralea en definitiva.
Ellas eran organizadoras de fiestas o cenas o cualquier otro tipo de evento social que ponía en contacto a “sus hombres” (parejas o no) y era en estas ocasiones cuando empezaban a tejerse las grandes tramas financieras y políticas. Formar parte del círculo de amistades de cualquiera de estas damas significaba tener las puertas abiertas para codearse con los más influyentes y poderosos.

Duroy llega a convertirse en un especialista y utiliza a las mujeres para escalar en la clase social. En un principio, parece que se trata de un mujeriego sin más, un hombre joven que disfruta de la compañía de las damas hasta que se aburre de ellas y luego abandona sin remordimientos e incluso jactándose de provocarles dolor por ello. Pero a medida que avanza la historia, es obvio que su obsesión por relacionarse íntimamente con ellas va más allá del simple placer sexual. Las conoce, se deja querer, las enamora perdidamente y juega con sus sentimientos con el único proyecto de mejorar. Mejorar en su trabajo, en sus relaciones, económicamente...

Es cierto que George Duroy es un personaje simpático y un sinvergüenza irresistible. En los primeros capítulos me recordaba a aquel personaje de Las Amistades Peligrosas (interpretado en la película por John Malkovich), el vizconde de Valmont. Duroy, como aquel otro, desprende sensualidad y encanto y sabe utilizar todas las armas de que dispone para hacer caer a las mujeres en sus brazos. O sea, un hombre con un magnetismo que resulta reprochable y adorable a partes iguales. Pero cuanto más conocemos a Duroy más fácil resulta ver su verdadera naturaleza y la mezquindad de sus actos.

Pensamos además que se trata de un hombre inteligente y capaz pero también eso acaba siendo un gran error. Vemos cómo escala puestos social y laboralmente pero siempre valiéndose de los demás: le dan la primera oportunidad de trabajar en el periódico gracias a su amigo Forestier; consigue el puesto de trabajo gracias al artículo que presenta y que está redactado por la esposa de su amigo; sus contactos con esa clase social de la que tanto deseaba formar parte comienzan por las personas que les son presentadas por esa misma pareja; se vale de la muerte de amigo para casarse con una mujer influyente y la que cree idónea para su fin; utiliza a su esposa para afianzar sus contactos políticos y gracias a ella sigue presentando brillantes artículos en el periódico; no duda en conquistar o enamorar a las mujeres e hijas de aquellos hombres que le interesan y que son necesarios para alcanzar sus metas... Y así con todos y cada uno de los logros que consigue Georges Duroy en su vida.

Las relaciones con las mujeres es un constante ir y venir. Las conquista, rompe con ellas, vuelve a conquistarlas, se casa, se divorcia, alterna sus amantes, las utiliza, las mortifica... Aunque en algún momento deja entrever que pueden existir unos sentimientos hacia algunas de ellas, nunca hay una seguridad al 100% de que no las ve como simples herramientas, algunas placenteras eso sí, pero herramientas al fin. Y así lo demuestra hasta la última frase de la novela. Lo que en un principio me parecía un hombre arrebatador acaba siendo a mis ojos un ser impasible y despreciable.

El resto de personajes de la novela son muy diferentes entre sí pero con un rasgo común: la hipocresía. Todas las damas encantadoras, cada una en su estilo. Los caballeros, todos ambiciosos. Me gusta especialmente Madeleine Forestier y me resultan simpáticos Rival y Varenne. Por cierto, en un capítulo Norbert de Varenne habla con Duroy acerca de la muerte y me impresionó mucho el modo en que el escritor trata este asunto. Es un punto de vista curioso que yo comparto y por ese razonamiento he tenido “entretenidos debates” con personas que se empeñan en ver en ello algo trágico y no pragmático.

Respecto a la narrativa del escritor, Guy de Maupassant, he de decir que me gusta muchísimo. Me encanta. Me sorprende también el modo de expresarse y lo sencilla y cómoda que resulta su lectura a pesar de ser una novela de 1885. Además, convierte las calles y plazas de París que frecuentan los personajes en un entorno muy real u fácilmente imaginable gracias a su detallada y minuciosa descriptiva. No había leído nada de él pero ahora tengo verdaderas ganas de seguir con alguna otra novela.

Dada la controversia que suscita el título de la novela incluyo, una nota que escribe la traductora (Esther Benítez) de la edición que he leído: “Bel Ami, “el amigo guapo”, ha sido traducido en anteriores versiones de la novela como “Buen mozo”. Pero, en boca de una niña, resulta totalmente impropia esta última expresión. He optado, por eufonía y por la ya universal aceptación del título, por conservar Bel Ami”. Me parece un acierto. Añado que “Bel Ami” no debería quedarse en la traducción “Buen amigo” ya que la palabra “bel” traducida al español puede ser “bueno” o “bello”. Doble sentido, doble connotación. Un nombre perfecto para la novela.

Bel Ami ya ha sido llevada al cine y tengo verdadera curiosidad de ver cómo resulta la película protagonizada por Robert Pattinson.

No dudéis en leerla. Yo seguí la recomendación del Trotalibros y fue un acierto. Gracias Jan.


Reseña de MARTA

2 comentarios:

  1. Saldras con una depresión del copón. Parece que Robert Pattinson le guste amargar todos los buenos libros que leo... Me alegró tanto que te gustara! Vivía nervioso por saber si mi recomendación había valido la pena. Yo creo que soy un poco sado porque me gustan las novelas en las que queda plasmado la mala fe, lo malo inherente en el hombre como dices tú misma. Me gustó "El pájaro pintado" que llegó a extremos en esta característica. Con estas novelas aprendas. A mí me encantó Georges Duroy no porque aprueba su conducta, sino por todo lo contrario: es una caricatura.
    Besos!

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  2. Ya sabes que aciertas con todas tus recomendaciones. El Pájaro Pintado lo tengo ahí, esperando...
    Como ves te hice caso también en algo más: aproveché el comentario sobre Bel Amí que dejé en tu blog para incluirlo entre las reseñas del mío. No sé si es muy acertado o no, pero ahí esta.
    No estoy de acuerdo contigo en lo de ver en Duroy una caricatura. Pienso que es un personaje que plasma una personalidad que existe, que encontramos a diario en montones de situaciones, sobre todo si nos movemos en un entorno laboral o social. Hay "duroys" a patadas.
    Para que no pienses que te llevo la contraria gratuitamente, te voy a dar la razón en algo: es cierto que te encantan los malos. Pero Georges Duroy es un travieso comparado con el loco, perverso y retorcido Grenouille. Cómo te gusta este último, eh...
    Te doy las gracias otra vez por dejar comentarios por aquí. Es una alegría saber que nos lees y que te apetece formar parte de esto.
    Ya sabes: gracias, gracias y gracias.
    Besitos.

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